VIRGINIDAD

Estoy aterrado
de probar el fruto prohibido
y dejar atrás el Edén sagrado.
Aterrado de desnudarme,
dejando atrás las prendas
que en la niñez me envolvían:
inocencia, desvergüenza y alegría.
Aterrado de vestirme después
con la infantil ropa
rasgada, sucia y rota.
Aterrado del tiempo intermedio,
de la fragilidad de mi piel
frente al roce del viento.
Aterrado y deseoso de tus manos,
de los lugares que tocan,
acarician, agreden y matan;
aterrado de tu boca
que seduce, muerde y arranca
las ropas de mi niñez.
Aterrado y ansioso de ti,
de que desnudes y rasgues
mi inocencia infantil.