EL BERGSONISMO

Te amo en el lenguaje de las virtualidades, un lenguaje que no entiende de hilos rojos, de medias naranjas, ni de hermafroditas primigenios. Un lenguaje que solamente abraza aquello que viene completo al mundo, que no anhela nada que no exista ya ni busca realizar aquello que aún no es. Un lenguaje hecho en gerundios y participios, nunca en el presente simple.

Te amo también en el tiempo de las virtualidades, un tiempo que no entiende de líneas, ni de círculos, ni siquiera de espirales. Un tiempo que solamente puede transcurrir a través de discontinuidades. Un tiempo que se fractura cada vez que una intenta asirlo por cuanto una lo lleva ya consigo.

Con todo esto, mi amor, pretendo decirte que no te amo aún, o que no te amo ya, si acaso importase la diferencia; pero que, llegado el momento, siempre te habré amado. Nuestro amor es un parásito que se acoplará a mi vientre y que ha sobrescrito desde el principio todos mis algoritmos. Nuestro amor es hipersticional, nuestro amor es para mí un culto de cargo, una colección de fragmentos del futuro que hasta que cobren sentido no podrán ser sino fetiches que preceden a su origen.

Estoy recorriendo un camino que cuando me lleve hasta tus brazos no podrá nunca haber conducido a ningún otro lugar, y no pienso obstaculizar aquello que no puedo detener.

en retrospectiva todo esto habrá sido inevitable